viernes, 22 de febrero de 2019

La "Revolución Científica" de la "U": el proyecto formativo del Club Deportivo de la Universidad de Chile, 1952-1959


Cuando reviso el rol del fútbol formativo para Azul-Azul, me encuentro con una paradoja: por un lado, en la página oficial de la empresa se indica que su "Visión" es "Desarrollar perfiles de jugadores que nos permitan abastecer al plantel profesional y consolidarnos como un club formador de deportistas integrales y de alto rendimiento"; por otro lado, su "Misión" sería "Proporcionar las herramientas necesarias para que nuestros jugadores estén mejor formados para el fútbol de alta competición, contribuyendo paralelamente en su formación integral". Ahora bien, ¿por qué considero que esto es una paradoja? Principalmente, porque veo poco de eso en la práctica. Hace un tiempo el mismo capitán del equipo, Johnny Herrera, criticó en duros términos la situación que sufrían las inferiores de la "U" por parte de la dirigencia. Sumado a esto, para qué hablar de sus resultado en los últimos años, que están lejos de haber "abastecido al plantel profesional" de jugadores competitivos o de consolidar al club como "formador de deportistas": hasta ahora, llevadas dos fechas del campeonato nacional, el León no ha sumado minutos de juveniles.

En este sentido, podríamos preguntarnos si alguna vez los cadetes han conseguido algún logro para nuestra institución a partir de la escasa relevancia que han tenido para Azul-Azul en la última década, similar al tratamiento que recibieron por parte de la Corfuch en la triste y oscura década de los 80', cuando las series menores fueron literalmente abandonadas. Curiosamente, el proceso más exitoso del Bulla se logró casi exclusivamente con jugadores formados en casa, conocido por todos y todas como el "Ballet Azul". Lo que nos demuestra la historia, es que la "U" se convirtió en un club grande del fútbol chileno gracias a un proyecto impulsado desde la dirigencia hacia el fútbol formativo y que después de casi una década trajo resultados para el equipo de honor del León. Esto se logró a través de una alta inversión en los cadetes que se resume en el concepto de "formación integral", que poco tiene que ver con el que aparece hoy en día en la "Misión" de la concesionaria, y también con mucha paciencia, paciencia que, por lo que veo, no tienen los empresarios que dirigen Azul-Azul. Para dar luces de lo anterior, la siguiente columna se concentrará en esto: reconstruir el proyecto formativo del Club Deportivo de la Universidad de Chile entre 1952 y 1959, o sea, desde que se inició este proceso hasta su primer logro a nivel adulto, como sabemos la obtención de la segunda estrella.

Comienzo con una pregunta: ¿a raíz de qué se realizó este plan del que estoy hablando? Después del título de 1940, el primero de la "U", las cosas no fueron bien para el equipo universitario: sus mejores resultados en esa década fueron los terceros lugares obtenidos en 1945, 46', 47, llegando a posicionarse en el 10° lugar en 1950. Las malas campañas del León provocaron la preocupación de sus dirigentes, hasta que finalmente uno en particular decidió hacerse cargo de la situación: el doctor Víctor Sierra. En el año 1952 ocupó la presidencia de la rama de Cadetes de la Universidad de Chile, pero, en contraste con los métodos formativos utilizados en la "U" y el fútbol chileno hasta ese momento, Sierra planificó una verdadera "revolución científica" en el club para formar deportistas de alto rendimiento y así abastecer al primer equipo. Como se justificó en aquel momento, el club deportivo tenía que ser una extensión del rol social de la universidad, por lo que "La U. de Chile no podía ser un comprador y vendedor de jugadores. Educaría futbolistas, brindándoles asistencia social, médica, dental. Habría recursos técnicos y materiales. Preocupación por los muchachos más allá de la cancha".

Para lograr esto, Sierra organizó un plan que puede resumirse en cinco puntos: primero, la elección de directores que tuvieran conocimiento, práctica y relaciones con edades infantiles y adolescentes, o sea, debían ser profesores y profesoras. De nada servía, según la postura del doctor, que los profesionales supieran mucho de sus temas si no podían transmitir ese conocimiento a niños adolescentes. Segundo, conocer la situación económica y social de las familias de los jugadores: un jugador podía ser excelente en la cancha, pero de nada le servía si en su casa pasaba hambre o habían malas relaciones familiares, por lo que se comenzaron a realizar seguimientos con visitadoras sociales. Tercero, evaluación médica de los niños y adolescentes, para verificar que no tuvieran problemas físicos. Cuarto, control psicológico para comprobar que no tuvieran alguna falencia emocional y enfrentaran bien el proceso de convertirse en jugadores profesionales. Finalmente, y quinto, potenciar el estudio: de nada servía tener buenos jugadores si después del retiro no tendrían herramientas para seguir estudiando o trabajando, por lo que se hizo un seguimiento del desempeño escolar de cada jugador, entregándole apoyo pedagógico si era necesario, ya que si tenían malas calificaciones simplemente no jugaban.

Para conseguir esta "formación integral" de los jugadores, se creó un equipo interdisciplinario de trabajo con profesores y profesoras, psicólogos y psicólogas, visitadoras sociales, sociólogos y sociólogas, etc., para la compilación y procesamiento de la información producida por cada niño y adolescente. Aquí las figuras centrales de esta implementación fueron la visitadora social Fresia Rubilar, en la esfera social, y el profesor normalista, ex jugador del León, Luís Álamos en la esfera deportiva. Ahora bien, ambas esferas jamás fueron paralelas una de otra: todo lo contrario, la formación de los jugadores entendía lo social y lo deportivo como parte de un mismo proceso. Esto se puede ver a través del seguimiento que se les hizo individualmente: se crearon fichas de cada jugador con información médica, técnico-futbolística, económico-social y psicológico-moral, que incluían apuntes prospectivos de cada profesional para proyectar medidas con los niños y jóvenes. Dentro de esto, una variable que se tomó en cuenta para el desarrollo de los jugadores fueron sus aptitudes en el campo de juego: se veían las habilidades de cada niño o adolescente y, a partir de sus fortalezas, se le asignaba un lugar en la cancha. Gracias a esto, por ejemplo, Carlos Campos abandonó su puesto de defensa central para posicionarse como delantero.

Esta formación "científica", promovida por el plan del doctor Sierra, no sólo implicaba lo social y lo deportivo, sino también crear y fortalecer las relaciones sociales entre los mismos jugadores. Esto era parte de la formación identitaria de cada niño y joven para lograr una identificación con el club y los valores de la Universidad de Chile, que se desarrollaron en las llamadas "colonias de verano". En este sentido, no valía solamente tener bueno jugadores individuales, sino también era necesaria la creación de lazos entre ellos tomando como matriz el rol social de la Casa de Bello. Así, estas colonias se realizaban en febrero de cada año, durante tres semanas, en el balneario de Quintero: allí los cadetes que demostraron una absoluta responsabilidad hacia la institución, realizaban actividades que tenían por objetivo la recreación personal, recuperación física, el fortalecimiento escolar, táctico-deportivo y también su desarrollo cultural, artístico y social a través de actividades teatrales y juegos.

Ahora bien, por un momento, les invito a entrar en una fría cabeza empresarial, que sin lugar a dudas, al leer esto, estaría preguntando: "¿Y cuáles son los resultados de este proyecto?", "¿Cuánto ganó deportivamente la 'U' en cifras, números,estadísticas?". Puedo decir que la institución ganó bastante: para el año 1955 y de la mano de Luís Álamos como técnico de cadetes, después de disputadas seis fechas de los campeonatos juveniles, todas las inferiores del León estaban invictas, desde la 2a Infantil hasta la 4a Especial. Así se entiende lo que el mismo "Zorro" Álamos declaró en aquellos años: "El camino a seguir es el que está indicando la 'U': no importa una ubicación mejor o peor, un punto más o un punto menos. Lo interesante es trabajar con gente propia, ver que se triunfa con material hecho en casa". Sumado a los logros de las inferiores, desde 1954 el equipo de honor comenzó a integrar estos jugadores formados en casa: Leonel Sánchez ese mismo año, Sergio Navarro en el 56', Carlos Campos en el 57' por mencionar algunos.

Tomando en cuenta lo anterior, creo que ahí está la principal diferencia de lo que vemos hoy en día: por mucho que Azul-Azul promueva los éxitos del fútbol formativo en sus respectivas categorías a través de las RR.SS., jamás se concretará su "Visión" y "Misión" si esos jugadores no llegan a ser profesionales. En contraste con el presente, durante la década del 50' los jóvenes formados en la institución fueron alimentando gradualmente al primer equipo, a pesar de que en un comienzo los resultados no fueron los esperados: en 1956, cuando el "Zorro" Álamos se hizo cargo de los adultos, la "U" tuvo un paupérrimo 11° lugar, continuación de la mala campaña del año anterior donde se terminó en la 10a posición. En la actualidad, esto haría tambalear cualquier proyecto formativo, pero este no fue el caso: la dirigencia continuó apoyando el plan y el "Zorro" continuó subiendo jugadores, confiando ciegamente en ellos. Este apoyo y confianza tuvieron frutos en 1957, cuando el Bulla logró el 2° lugar del torneo, buena campaña que se repitió al año siguiente cuando se obtuvo la 3a posición. 

No obstante, fue en 1959 cuando se consagró este plan: ese año, el club jugó 26 partidos, de los que ganó 16, empató 6 y sólo perdió 4, consiguiendo una diferencia de +27 goles para coronarse campeón, por segunda vez, del fútbol chileno después de 19 años. Pero más allá de los números, creo que lo importante fue la constitución del equipo: de los 11 jugadores que se llevaron el peso de la campaña del 59', 10 de ellos fueron formados en el club, donde la única excepción fue Ernesto "La Vieja" Álvarez que llego ese año desde Green Cross. Esto es lo importante: fue una estrella bajada gracias a un proceso que, hasta ese momento, llevaba siete años de implementación con sus respectivos altos y bajos. No sólo esto, sino que algunos de esos jugadores, como Carlos Campos, llegaron a tener tal identificación con el club que prefirieron retirarse antes de jugar por otro. Tal como explicó en una entrevista el único "Tanque", "Todo lo que tengo fue gracias a mi equipo y el mejor homenaje que podía hacerles en ese minutos era no jugar por ningún otro club".

Por todos estos motivos, considero que es injusto reducir el Ballet Azul a los años que abarcan entre 1959 y 1969, entre su primer y último título: desde mi postura, este proceso abarcó desde 1957 hasta 1972, ya que en esos 15 años el club no bajó del 4° lugar: seis veces ocupó la 1a posición, cinco veces la segunda, cuatro veces la tercera y finalmente sólo una vez la cuarta. Ahora bien, ¿y qué pasó con todo esto? Bueno, eso ya es otra historia: lo único puedo decir mientras tanto, es que a partir de 1973 muchas cosas cambiaron en el club. Una de ellas fue este proyecto formativo: víctimas del exitismo a raíz de los logros obtenidos en la década del 60', los dirigentes del club, entre ellos un tal "Rolando Molina", consideraron que para preservar el estatus ganado por el León como uno de los equipos grandes del territorio chileno, había que invertir altas sumas de dinero en jugadores de "experiencia", de "jerarquía", para potenciar el equipo (no sé si eso les suena familiar). Estas medidas terminaron provocando una crisis económica en el club a lo largo de los años 70', que desencadenó la separación de la rama de fútbol del club deportivo para convertirla en una corporación de derecho privado.

Para finalizar, les pregunto: ¿qué cosas podemos extraer de este plan realizado por Víctor Sierra e implementado por Fresia Rubilar y Luis Álamos? ¿Es posible hoy en día desarrollar un plan de este tipo en la "U"? ¿En qué medida Azul-Azul, que según su propia "historia oficial" conoce este proyecto, ha mirado al pasado para tener un punto de apoyo para el fútbol formativo? Independiente de esto, donde cada uno o cada una tendrá sus propias respuestas, creo que vale la pena recordar estos nombres que hicieron grande al León y no sólo a sus jugadores: gracias a la visión, atrevimiento, esfuerzo, dedicación y perseverancia de Víctor Sierra, Fresia Rubilar y Luis Álamos la "U" es lo que es hoy en día. Ojalá su gestión no se pierda en el pasado y la llevemos siempre en nuestra memoria.


Lee, comenta, critica o comparte: ¡la otra historia del Bulla la escribimos entre todxs!
¡VIVA LA "U", VALIENTE Y COMBATIVA!

domingo, 17 de febrero de 2019

No estábamos muertos...


Ya han pasado casi tres años desde el comunicado que dejamos abajo, en esos momentos en que proliferó aquella excelente experiencia como fue escribir la historia "no oficial" del León. Sin lugar a dudas, esas reuniones, encuentros, conversaciones, etc., que se dieron a partir de esto, enriquecieron como nunca hubiese podido enriquecerse el escritor de este modesto blog, que de un momento a otro se encontró con una cantidad de material que jamás hubiese imaginado, llenando varios vacíos históricos de la "U" y aprendiendo de las experiencias de muchas personas que vivieron esas historias, aportando con su memoria.

Por diversos motivos, que no vale la pena mencionar acá, esa experiencia no pudo prosperar, pero sí nos dejó algo importante. Una hipótesis, muy amplia, muy general, pero que se sustenta con los acontecimientos: aquella idea que circula desde hace años en la barra, que no es una simple idea, que reza "La 'U' es grande por su gente". Al revisar la historia del Bulla, esa frase adquiere sentido de tesis: lo que nos demuestran los hechos, es que el León siempre se ha mantenido vivo y grande por el empuje de sus hinchas, desde su fundación en 1911 hasta ahora.

A partir de esto, tomando en cuenta el contexto en que está el club, se decidió retomar este proyecto, de manera autónoma como era antes, para rescatar esas historias y memorias de los y las que hacen grande a la "U". Ahora bien, esta re-fundación de La Otra Historia del Bulla apunta a ser mucho más confrontacional que antes y por eso no escondemos nuestro objetivo: queremos convertirnos en una herramienta, en un recurso de la hinchada en contra de Azul-Azul, de sus directivas, en contra de esa empresa que esta destruyendo al club de nuestros amores.

Para esta meta, nadie sobra: todos y todas son bienvenidos y bienvenidas a participar en esto, ya sea con alguna historia que hayan escuchado o les hayan contado, con algún material que tengan en su casa, con una anécdota, con algún jugador que quieran rescatar del olvido, con alguna campaña que nos recuerde nuestros orígenes, en fin, con lo que quieran. A partir de esto, esperamos volvernos una de las tantas herramientas necesarias para la acción, porque la situación ya no se soporta... La invitación está hecha: les invitamos a todos y todas a construir la historia y reconstruir la memoria de la "U".



¡Viva la "U", valiente y combativa!

lunes, 18 de abril de 2016

Comunicado

Estimadxs lectorxs:

desde hace ya varios meses comenzamos un proyecto sobre historia de la Universidad de Chile junto al colectivo El No Oficial. Ellos nos encomendaron un relato general sobre el club, desde los orígenes hasta la actualidad, que comenzamos a escribir para mostrarlo formalmente el sábado recién pasado (16 de abril) en la presentación de la página web de esta agrupación, que nos ofreció esta tremenda tarea. Pero esto no quedó ahí: gracias a los documentos, entrevistas y distintos registros con los que cuenta El No Oficial, a partir de hoy contamos con material de sobra para adentrarnos de forma mucho más profunda y concreta a las historias de nuestra institución: la historia no queda ahí, la seguiremos escribiendo entre todxs como tiene que ser.

Por esto, a partir de hoy, La Otra Historia del Bulla pasa a conformarse, oficialmente, como el brazo histórico de El No Oficial, con el objetivo de reconstruir la historia de la Universidad de Chile y todo lo que ella implica: no sólo lo deportivo, sino también lo político, social y cultural. Los invitamos a todxs a seguir nuestro trabajo a través del link que les dejamos, para que lean, comenten y se identifiquen con nuestra institución y todo lo que ha sido a través de los años. No solo eso, sino que también los invitamos a ser parte de la construcción de esa historia, porque la "U" somos todxs: si tienen algo que contar, alguna fotografía o no comparten algo que se diga, les pedimos que nos hagan llegar sus comentarios para ser parte de este proyecto. 

Desde ya, agradecemos a todxs lxs camaradas que nos leyeron, comentaron las columnas, nos enviaron alguna información o que compartieron en foros o distintos lugares el contenido de este blog. Continuemos con esto, porque es único y es nuestro: la recuperación del club no podía partir de otra forma, porque como ha sido siempre, el León es grande por sus seguidores y como ya lo hemos hecho antes, no bajaremos los brazos sin dar la pelea... 

¡VIVA LA "U" LIBRE, VALIENTE Y COMBATIVA!

La Otra Historia del Bulla
San Bernardo, 18 de abril de 2016




lunes, 27 de abril de 2015

La Edad de Oro: una breve historia del Ballet Azul, 1959-1969


Algo que ha caracterizado a los hinchas de la Universidad de Chile es la devoción al equipo: "en las buenas, en las malas y en las re-malas", dicen por ahí. A pesar de los 25 años sin ser campeón, del descenso a Segunda División y los cientos de problemas que tuvo que enfrentar el club, el amor incondicional de los hinchas de la Gloriosa jamás se vió disminuido. Ahora bien, lamentablemente, desde los últimos años, hemos visto un nuevo tipo de "hincha" exitista que vive de los partidos, que crítica a los jugadores en vez de apoyarlos y que exige, simplemente, un "triunfo" para consumir. Este nuevo aficionado, producto natural del fútbol-mercado, es un parásito que simplemente aparece en las buenas y jamás en las malas: de memoria corta y escaso conocimiento del club, este "hincha" piensa que la Universidad de Chile apareció el año 2011 con aquel invencible equipo de Jorge Sampaoli y que, antes de eso, prácticamente nuestra Historia han sido triunfos que debemos enrostrar a los equipos de segundo orden, como: UCebollitas, Pobreloa o los Panaderos.

Esta breve historia del Ballet Azul está dedicada a esos parásitos: la escribo porque nuestro club está cercano a cumplir 90 años, y en estas casi nueve décadas han pasado miles de momentos, altos y bajos, que vale la pena recordar. Por eso hoy día, le dejo a todo el pueblo azul, al equipo más grande que ha vestido nuestra camiseta y que ha defendido nuestra institución: gracias a estos jugadores, como Carlos Campos, Leonel Sánchez, Ernesto Álvarez, Manuel Astorga, Alberto Quintano, Rubén Marcos y un largo etcétera, liderados por el "Zorro" Álamos, que llenaron de gloria nuestros colores, la Universidad de Chile pasó de ser un simple proyecto, un idealismo, a ser uno de los equipos más grandes de nuestro país y, no sólo eso, a ser considerado en su época como uno de los conjuntos que mejor jugaba en Sudamérica. Es por esto que vale la pena hacer memoria: el Ballet Azul, según Eduardo Santa-Cruz, caracterizó a lo que él llama "la irrupción del chuncho", el momento en que nuestro club pasó a ser uno de los equipos "a vencer" en nuestro fútbol y, por sobre todo, ser el primer equipo que le quitó la "hegemonía" del balonpié criollo al yanacona. Esto buscamos ahora: describir la forma en que el Ballet Azul rompió la estructura futbolística a nivel nacional, porque, a nuestro parecer, aquí tenemos al "club visagra" de este deporte en Chile.

Hasta el año 1959, la "U" no pasaba de ser un equipo del "montón". Nuestro club, que accedió al profesionalismo en 1938, logró un rápido triunfo a nivel nacional ganando el campeonato de 1940, lo que hacía presagear una brillante carrera en Primera División. Lamentablemente, la década posterior a la primera estrella del León se caracterizó por las malas campañas: los máximos logros del club fueron el tercer lugar los años 1945, 46' y 47'; mientras que es mejor ni recordar otras campañas donde la Universidad de Chile peleó por no quedar último, como en los años 1941 y 43'. La década de los 50', en su primera mitad, no mejoraría la situación del club universitario: hasta 1954, la mejor campaña había sido la del 53' con un cuarto lugar, aunque eso fue mejor el décimo puesto obtenido el 50'. Ahora bien, estas paupérrimas campañas comenzaron a mejorar a partir de 1955: ese año se logra un segundo lugar, al siguiente aparecen los fantasmas después de obtener el 11° puesto, pero, en los siguientes años, las cosas fueron en ascenso con un segundo y tercer puesto en los años 1957 y 58' respectivamente.

Según Eduardo Santa-Cruz, es a partir de 1955 que comienza un fuerte trabajo dirigencial para convertir al club en una institución competitiva: "Producto de ese trabajo, en 1954 había aparecido Leonel Sánchez; el 56, Sergio Navarro; el 57, Carlos Campos, por citar algunos". Esto, sumado a los constantes éxitos que estaban logrando las inferiores de la "U", presagiaban un futuro bastante prometedor: esto se concretó en 1959, cuando, en la final del campeonato de ese año, la Universidad de Chile logró vencer al índio pícaro en el Estadio Nacional, logrando su segunda estrella. De aquí en adelante, durante los siguientes 10 años, las cifras son impresionantes para el León:

Extraído de http://www.chuncho.com
 Como vemos, las diferencias con las décadas anteriores son considerables: se obtiene el primer lugar los años 1959, 62', 64', 65', 67' y 69'; el segundo en 1961 y 63'; el tercero en 1960 y 68'; siendo el peor resultado, durante estos 10 años, el cuarto lugar de 1966. Sumado a esto, si vemos los porcentajes de rendimiento, los logros son evidentes: solamente en dos años se bajó del 70%, mientras que en dos se superó el 80%. El promedio de casi tres goles por partido del año 1962 o los 0,8 goles recibidos el año 64' son otros ejemplos de la capacidad goleadora de este equipo, pero, además, al que le hacían muy pocas anotaciones, evidenciando el equilibrio en todas sus líneas.

Estos números, para el año 1969, le daban a la Universidad de Chile otro estatus en el fútbol chileno: hasta el año 1959, se habían disputado 27 torneos nacionales, donde lideraba la tabla de monarcas el índio pícaro con siete títulos; le seguían Magallanes y Audax Italiano con cuatro cada uno; Everton, Unión Española y la UCebollitas con dos títulos cada uno; mientras que Green ross, Santiago Morning, Palestino, Santiago Wanderers y la Gloriosa tenían sólo un campeonato cada uno. Diez años después, la cosas habían cambiado considerablemente: el yanacona seguía liderando la tabla con nueve torneos, pero ahora asediado por otros clubes; Universidad de Chile pasaba al segundo lugar con siete coronas; Magallanes, Audax Italiano y Universidad Católica con cuatro campeonatos cada uno. Es así como durante esta época, con el ascenso de las universidades y el liderazgo del índio pícaro, nace el mito de los "tres grandes", ya que, posteriormente, serán las principales instituciones del fútbol nacional. Pero no es sólo esto lo que marcó al glorioso Ballet Azul: además de sus resultados, era el primer equipo que superaba, y con creces, al único elenco "a vencer" hasta ese momento.

Después de aquella final de 1959, el yanacona sufrirá las victorias del que era considerado uno de los mejores equipos del continente, lo que se ve reflejado en las cifras: de los 24 partidos jugados entre ambos clubes, la gloriosa Universidad de Chile obtuvo 14 victorias, seis empates y tan sólo cuatro derrotas frente al incoloro. La disputa contra este rival no fue solamente deportiva, sino que también se comenzó a disputar el favor de las masas, ya que, según Daniel Matamala, la Edad de Oro de nuestro club "es el primer gran impulso para convertir el equipo en una institución netamente popular. Gracias a los éxitos, los azules recogen una gran masa de hinchas, que les serán fieles en la 'travesía del desierto' que emprenderán luego: 25 años sin ser campeones". De esta forma, lo que comenzó en 1959 y se acentuó en la década de los 60', se materializó en los años 70': a pesar de que el Bulla no lograba títulos en la cancha, sí lograba alcanzar mayor cantidad de hinchas, que, a pesar de los malos resultados, convirtieron a la Universidad de Chile en el segundo equipo más popular y daban pie a un nuevo "Super clásico" en el fútbol criollo: Magallanes ya no era rival en la cancha y en las gradas para el índio pícaro, el único que podía hacerle frente era el León.

Es así como el Ballet Azul no sólo destrona al incoloro, no sólo le quita la "hegemonía" del fútbol chileno, sino que, además, le disputa hincha por hincha la superioridad en las gradas, modificando la estructura que tenía hasta entonces el balonpié nacional, tanto con el número de títulos como en el apoyo popular. Ahora bien, ¿cuál es la deuda pendiente que nos dejó este tremendo equipo? Una sola: el ámbito internacional. Tomando como referencia la Copa Libertadores de América, los números de la Universidad de Chile durante esta década fueron negros: en el año 1960 se perdieron los cuatro partidos disputados; los años 1963, 65', 66' y 68' se ganó solamente un partido por torneo, logrando campañas nefastas en la década donde sólo resalta la campaña de 1966, ya que el León obtuvo un pobre 41, 67% de rendimiento en el torneo continental, su más relevante presentación internacional. Definitivamente, el mejor resultado obtenido por el glorioso Ballet Azul se dio en el año 1970, donde se logró llegar a las semi-finales de la Copa Libertadores siendo derrotados por Peñarol: de los 16 partidos disputados en ese torneo, se ganaron ocho encuentros, se empataron cuatro y se perdieron, también, cuatro; lográndose un 62,50% de rendimiento.

¿Qué cambió el Ballet Azul? ¿Qué cambió en el fútbol chileno después de estos 10 años de "hegemonía" universitaria? Cambió todo: en primer lugar, el índio pícaro es destronado por una década a nivel local, siendo asediado por otros clubes donde, evidentemente, el que más resaltó fue la Universidad de Chile. En segundo lugar, el León pasa de ser un equipo del "montón" a uno de los "grandes" a nivel nacional. Este punto, determina un tercer cambio: de ahora en adelante, la disputa por la popularidad y logros en nuestro país, pasa a ser entre el incoloro y la Gloriosa, dejando el antiguo super-clásico chileno en el olvido y, de la mano con esto, también el clásico universitario. De esta forma, la estructura del fútbol criollo cambia, también los partidos más relevantes, unos avanzan y otros quedan atrás, produciéndose, como dijimos en un principio, lo que Eduardo Santa-Cruz llama la "irrupción del chuncho", que, a pesar de los fracasos ocurridos en la década de los 70' y 80', se mantendrá en las graderías hasta el día de hoy. En base a esto, se hacía más que necesario refrescar un poco la memoria: para los exitistas, que se volvieron locos con lo del 2011 y ahora reclaman, les digo que hubo una generación que vivió de la Gloria por una década, y que, ante la adversidad absoluta de 25 años, se hizo aún más fiel.

PD: si hay algún error en el texto, por favor, háganmelo saber: recuerden que la Historia del León la hacemos entre todxs!     

sábado, 16 de noviembre de 2013

Los años dorados del "Mariscal": Alberto Quintano y una vida marcada de "azul"

"Seguimos la huella del gran Leonel y con Alberto Quintano en los años dorados..." reza uno de los himnos de la Barra brava, y en base a esto, al igual que en el caso anterior del "Tanque", algunos podrían preguntarse: "¿Por qué hacer una biografía de Alberto Quintano siendo que todos lo conocemos?" Una pregunta más que aceptable para los que quieren conocer nuestra "otra" historia. La razón es muy sencilla, y aunque no se debe responderé a eso con otra pregunta: ¿qué sabemos nosotros de todos nuestros ídolos? La verdad, uno sabe que dejaron todo por la camiseta, pero no sabemos bien o no averiguamos lo suficiente a la hora de entender el porqué los recordamos. Es por esto que se hace necesario hacer una revisión de lo que fue el "Mariscal", un defensa central ilustrativo de lo que debe ser un ídolo azul: conoció las buenas, pero también las malas y re-malas en el club. En base a esto, si hay que elegir a un jugador que vistió la bullanguera y las vivió todas con ella el nombre es uno solo: Alberto Quintano. Es por esto que revisaremos a grandes rasgos su historia, en donde veremos que su nombre tiene más que merecido aparecer en aquel himno que nos pone a todos la piel de gallina y que citamos al inicio de este humilde artículo.

Alberto Fernando Quintano Ralph nace el día 26 de abril de 1946 en Santiago de Chile, donde a partir de aproximadamente 20 años después comenzaría su carrera futbolística en el club de sus amores: Universidad de Chile. Eran los años 60' y el León pasaba por su mejor momento deportivo, por lo que es aquí donde el "Mariscal" dio sus primeros pasos en el mundo deportivo a partir del año 1963. Jugó en nuestro club hasta el año 1971, en donde lograría los títulos del año 65', 67' y 69', y además jugaría esa Copa Libertadores donde el León sería eliminado en semi-finales. Fue durante el año 1967 donde además del título logrado con el club, también sería elegido como el mejor jugador del campeonato, elegido por el Círculo de Periodistas Deportivos. Como vemos, hasta el año 1971 vive la época más gloriosa de la institución, tanto a nivel general como personal, en donde es por esto que decimos que vivió las buenas con el club. Ahora bien, después de todos estos logros deportivos se decide su partida al exterior, algo no exento de problemas ya que en otros artículos hemos tratado el hecho de que los dineros por la venta de su pase jamás se vieron.

A partir de 1971 Alberto Quintano comienza a jugar por el Cruz Azul de México, manteniendo estos hermosos colores. Aquí también tendría un paso glorioso, ya que consiguió los títulos nacionales de los años 71'-72', 72'-73' y 73'-74'. Después de su paso glorioso por tierras mexicanas, el "Mariscal" vuelve después de seis años a su amada Universidad de Chile, en el año 1977. Se mantendría jugando en nuestra institución hasta el año 80', donde después de su retorno y en aquellos años magros en lo deportivo para nuestra institución, conseguiría aquella recordada Copa Chile del año 79' contra el yanacona, obteniendo así su séptimo título como jugador y el cuarto con la Universidad de Chile. Posteriormente, jugó un año en el Convento y otro en Magallanes, de donde finalmente se retiraría en el año 1982. Ahora bien, esta carrera de central en distintos equipos tiene que complementarse con su exitoso paso por la selección chilena, donde hizo una dupla de miedo junto a Elías Figueroa y que jugó el campeonato mundial del 74' con los resultados que todos conocemos, pero sin desmerecer en nada a la que quizás ha sido una de las mejores duplas de centrales a nivel mundial.

Después de esta notable carrera como futbolista, comenzó a trabajar como técnico, donde también conseguiría más de algún logro. En el año 1982, después de hacer los respectivos cursos, se hace cargo de las divisiones inferiores del León, para posteriormente hacerse cargo del mismo grupo juvenil pero del Cruz Azul hasta 1986. Desde ahí, pasaría a dirigir al primer equipo de Everton y La Serena, para luego volver a las juveniles de la "U" en 1989, donde al siguiente año se haría presente para dirigir el primer equipo del Bulla, consiguiendo llevar al equipo a jugar la liguilla para la Copa Libertadores de América. Ahora bien, en su carrera como técnico, al igual que como jugador, se vuelve a topar con la selección chilena, ya que desde el año 1996 hasta el 98' es ayudante técnico de Nelson Acosta. Finalmente, para redondear una carrera llena de éxitos, se desempeña como Director Deportivo del Cruz Azul, entre los años 2009 y 2013, esto ya relacionado con lo netamente administrativo, pero como complemento a su carrera como jugador y entrenador de distintos equipos a nivel nacional e internacional.

A modo de reflexión ¿qué tanto sabemos de nuestros ídolos? Es una pregunta que se puede venir a la mente al revisar sus historias en nuestra amada institución. Constantemente hacemos referencia a nuestra trayectoria con altos y bajos como equipo, a los distintos problemas que hemos tenido que enfrentar a lo largo de los años, pero lo vemos como algo abstracto, como algo que es más un recuerdo que algo concreto. El "Mariscal" jugó por el club en las buenas y malas, quizás acentuando su carrera en las "malas" de nuestro club. No sólo eso, sino que también se hizo cargo de el cuando nadie nada un peso por nosotros, siendo un jugador y técnico con una trayectoria que daba para mucho más en contraste con el momento que se vivía en aquellos años. Tenemos referentes que hicieron goles, que triunfaron a nivel de club y selección, pero también tenemos aquellos que lo defendieron en las malas, y Alberto Quintano lo hizo en las peores. Nombres como Campos, Sánchez, Marcos son recordados con cariño por aquella época dorada, pero también tenemos al "Mariscal", a Castec y otros que pusieron el pecho en la época negra. Valga el recuerdo de nuestros referentes.

miércoles, 3 de julio de 2013

"Duro de matar". La Copa Polla Gol de 1979.


¿"Duro de matar"? ¿por qué ponemos este nombre al artículo que desarrollaremos a continuación? Por algo muy simple: eran tiempos difíciles para el León. Si hacemos una revisión rápida del contexto en que se encontraba el club de nuestros amores, podemos ver que la Dictadura el hincha número uno del indio pícaro ya había metido sus sucias manos en la institución, a través de leyes que le impedían a la "U" tener equipos competitivos. Además de lo anterior, el León llevaba 10 años sin campeonatos, y comenzaba a adentrarse en aquella época oscura que se llamaría "CORFUCH". Todo estaba en contra nuestra, desde las estructuras de la Dictadura que habían elegido al indio pícaro como distracción y búsqueda de apoyo a su régimen, hasta lo limitado de un plantel que no tenía apoyo alguno y se encontraba sumido en limitaciones económicas. Posteriormente, se seguiría tratando de matar a este chuncho testarudo durante 10 años mas: no lo consiguieron, y no lo conseguirán jamás. Ahora, ¿Por qué hacemos tanta referencia al innombrable? Porque fue el indio pícaro la víctima de esta final, por segunda vez consecutiva dimos la vuelta en su cara.

El antiguo "Campeonato" de apertura había pasado a llamarse "Copa Chile", y es justamente en el año 1979 cuando este último pasa a denominarse "Copa Polla Gol". En ese año, y a diferencia de los anteriores, solamente participaron equipos de la Primera División, donde la primera etapa de este torneo se llevó a cabo a través de una fase de grupos con partidos de todos-contra-todos de ida y vuelta. En el Grupo 1 estaban las Conventeras, Palestino, Wanderers y Everton; en el Grupo 2 la Unión Española, Cobreloa, Coquimbo Unido y O'Higgins; en el Grupo 3 Deportes Concepción, Naval, Green Cross-Temuco y Lota Schwager; finalmente, en el Grupo 4 se encontraban el indio pícaro, Universidad de Chile, Deportes Aviación, Audax Italiano, Santiago Morning y Ñublense (este sería el orden de los equipos en sus respectivos grupos al terminar esta fase). Pasaban los dos primeros de cada grupo a cuartos de final, en donde en esta segunda fase los segundos enfrentaron a los segundos y los primeros a los primeros a eliminación directa en partidos de ida y vuelta; mientras que la semi-final y la final se definirían a través de eliminación directa en partido único.

El León, partió con el pie derecho su participación en esta copa derrotando a Ñublense en el estadio Nacional por 2 goles a 0. En el segundo partido se empató con Santiago Morning en el mismo estadio, para de ahí en adelante conocer triunfos frente a Aviación, el indio pícaro y Audax Italiano. En esta ronda de ida, la "U" ganó 4 partidos, empato 1 y no conoció derrotas. Ahora, la ronda-de-vuelta no fue tan espectacular como la primera, ya que en Chillán el León empató con Ñublense y obtuvo este mismo resultado frente a Santiago Morning en el Estadio Nacional; posteriormente goleó a Aviación por 5 goles a 0, para caer frente al Innombrable en el mismo coliseo ñuñoino,  para finalmente derrotar al Audax por 2 a 0 en el Nacional. De esta forma, el León terminaría esta segunda ronda consiguiendo 2 victorias, 2 empates y una derrota, que lo dejaron en el segundo lugar del grupo 4 tras el indio pícaro, que consiguió el primer lugar. Es así como,, en base a las reglas del torneo, nuestra Universidad de Chile tendría que enfrentarse al segundo del grupo 3, o sea, a Naval de Talcahuano.

En las siguientes fases, el León no conoció derrotas: primero, fue hasta Collao para enfrentarse, como dijimos antes, a Naval obteniendo un empate sin goles; posteriormente, en el partido de vuelta, la "U" goleó a los sureños por 4 goles contra 1, con la inspiración de Ramos que consiguó hacer 3 de los tantos. Así, el León pasó a semi-finales del torneo, donde ahora las cosas cambiaban: los partidos eran a eliminación directa, en partido único donde el siguiente rival sería la Unión Española, que venía de eliminar a las Conventeras. El partido se llevó a cabo en el Estadio Nacional y la "U" conseguiría un triunfo agónico de 2 a 1, donde el león sufriría la expulsión de Aránguiz por agresión.  De esta forma, Universidad de Chile accedió a la final del campeonato, donde su rival sería el indio pícaro: el partido, se jugó el día 14 de abril frente a 74.000 espectadores en el Estadio Nacional, y fue arbitrado por Alberto Martínez. Terminaría con un expulsado por parte del Innombrable, quizás por la impotencia de los jugadores de este equipo que no podían aguantar lo que pasó: el León derrotaba a su archirrival por 2 goles a 1, con anotaciones de Ramos y Hoffens. De esta forma, en el segundo cara-a-cara que tenían en una final estos dos equipos, la victoria era de nuevo para la Gloriosa.


Extraído de http://www.chuncho.com
Ahora, ¿quiénes fueron los leones que ocuparon la camiseta del Bulla para este campeonato? En el arco Hugo Carballo y Jaime Tejeda; en defensa Johnny Ashwell, Vladimir Bigorra, Luis Mosquera y el gran Alberto Quintano; como volantes Esteban Aránguiz, Juan Soto, Leonardo Montenegro, "Willy" Gómez y Jorge Socías; mientras que en delantera Luis "La Fiera" Ramos (que terminó siendo goleador del León con 13 goles en 12 partidos), Héctor Hoffens, Arturo Salah, Mariano Puyol, Sandrino Castec, Eugenio Figueroa y Claudio Araya; y finalmente,  en la dirección técnica Fernando Riera.

Es así como a pesar de todo, el León seguía rugiendo. Lo siguió haciendo durante muchos años más, ya que este período no sería sino el inicio de una serie de eventos que nos llevaron a nuestro peor fracaso deportivo: el descenso a segunda división. A pesar de esto, y como bien decimos "duro de matar", el León herido ruge más fuerte y a pesar de todo esto se seguiría levantando testarudamente solo y contra todos. Ni siquiera Pinochet pudo hacernos desaparecer, ni él ni aquel par de hombres que comenzaban a hacer de las suyas durante esos años tratando de separar al equipo de la casa de estudios para crear la CORFUCH, cosa que lograrían Molina y Rodríguez para dejar a la "U" en la quiebra y con riesgo de desaparecer, pero igual no lo consiguieron destruirla. No lo lograron ellos ni los que vinieron, y a pesar de todo seguimos aquí luchando. No es menor que haya sido el indio pícaro el que sufrió las garras del León en esta final, ese indio que en el 76' había recibido el apoyo del dictador al ser pagadas todas sus deudas para seguir viviendo. Nosotros no, nosotros peleamos solos y lo mas importante: triunfamos.




sábado, 11 de mayo de 2013

ESPECIAL de Memoria Bullanguera: "De lágrimas y canto". Homenaje a Walter Zagal.

Escrito por Alberto Nónimo(1)

"Quién deja todo por su ideales nunca muere". Esa es la consigna que marca la vida de Walter Zagal, hincha acérrimo de Universidad de Chile y fundador de Los de Abajo. Como cuenta su propio padre, el gran Adrían "Tata" Zagal: "Fue él quién nos llevó a todas partes, cuando el equipo jugó la Copa Libertadores. Y muchas veces ocultó los golpes porque sabía que su madre no le permitiría seguir en el grupo". El mítico lienzo "Los de Abajo. Acoplados Walter" es la primera herencia material que éste gran hincha nos dejó. Éste artículo es para él.



Pero, ¿Qué le ocurrió a Walter? Para el partido de la gloriosa Universidad de Chile, frente a Barcelona de Guayaquil llevado a cabo el día 22 de mayo de 1996 (con un empate en Ecuador y un triunfo 2-0 de local), los Bullangueros que fueron a alentar al equipo de sus amores fueron brutalmente golpeados por los hinchas del equipo rival, en especial Walter. Él mismo señala que "No recuerdo mucho cómo caí, porque sólo recuperé el conocimiento cuando unos amigos me llevaron fuera del estadio". Éste sría el comienzo de un agónico año de problemas. 

Luego, después de ese glorioso paso a semifinales de Copa Libertadores (la segunda en la historia de la "U"), Walter fue a Buenos Aires para alentar al león contra River Plate, donde aquel partido sería recordado por la paliza que las fuerzas especiales trasandinas le dieron a los azules que fielmente viajaron para ver al Bulla. Esa vez Walter salió ileso.

Cuando vuele de Buenos Aires, Walter sufre un ataque de epilepsia, siendo internado de urgencia en el hospital J.J. Aguirre. El diagnóstico es contundente: un tumor se aloja en la cabeza y es necesario operarlo en varias ocasiones; en base a esto, junto a políticos como Alberto Espina (!) se le pagó un viaje a Estados Unidos para poder hacerse un tratamiento y poder salir adelante. Lamentablemente, el 12 de mayo de 1997, Walter nos deja a todos. Es cremado y sus restos fueron esparcidos en la galería sur del Estadio Nacional, donde hasta ahora seguimos alentado al león. Segunda herencia material de éste hincha: su propio cuerpo ccomo ofrenda a su equipo.




En esta ocasión, le hacemos un pequeño homenaje a Walter, quién de seguro está alentado al león desde el lugar que sea. Probablemente muchos de nosotros - principalmente por edad - nunca pudimos verlo ni conocerlo, y es por eso que les comparto una entrevista que hizo Alejandro Cabrera, periodista del Bulla y escritor del libro llamado "Los Azules", realizada en el año 1992 y publicada en el 93', cuatro años antes de la muerte de Zagal. Si no podemos verlo en la galería, al menos podermos saber lo que habló con otras personas.

La entrevista hay que entenderla en su contexto. Está producida en 1992, cuando a la Universidad de Chile aun le faltaban algunos años para triunfar en la primera división chilena, sin embargo es una época particularmente fructífera y "primaveral" para Los de Abajo. En ella claramente no encontraremos una visión "objetiva" de qué es la barra, sino más bien qué defiende el actuar de la misma, lo que también nos enseña un poco de cuál es la identidad que ellos proyectan hacia las personas. La lealtad al equipo sale a la luz en cada una de las palabras de Walter.

No deja de ser interesante el desmarque que se hace de los ya visitados "hooligans" y de las barras argentinas, pero a la vez cómo se relacionan con las segundas ya que, según Walter, ambas vivieron experiencias de dictadura con un alto nivel de represión, lo que puede ser una causa (¿de qué tipo?) para el nacimiento de las Barras bravas.

Otro tema, es en qué forma se hace la entrevista. En general, la sociedad chilena de a principios de los 90' es bastante "cartucha", muy conservadora y es por eso que, por muy hincha de la "U" que sea el entrevistador, es muy crítico en relación a algunas prácticas de la barra, y que muy curiosamente no son las prácticas que se reprochan en la actualidad. Es interesante ver cómo han cambiado las preocupaciones de la sociedad frente a las Barras bravas.

Pero, por sobre todo, Walter nos da una lección de qué es la Universidad de Chile, y que nunca debemos olvidar nuestros orígenes y por las canchas que hemos pasado. Un historiador famoso dice, en alguna parte, que nunca sabremos si avanzamos si no tenemos idea cuáles caminos hemos recorrido.

Sin más que decir, espero que esto sea una pequeña contribución a la memoria histórica de nuestro club, y que nunca olviden a los que han llevado los colores hasta las últimas instancias. Ciertamente, Walter es uno de ellos y han habido muchos más, pero debemos ir recordándolos paulatinamente.





(1) Este artículo fue enviado por el camarada Alberto Nónimo a través de su iniciativa propia. El resultado final que aquí se presenta después de su edición, hecha por el administrador de este blog, fue publicado con la aprobación del escritor. Muchas gracias a él por este gran aporte y ojalá sean más los que sigan reconstruyendo nuestra "otra" historia.


sábado, 4 de mayo de 2013

"El Bulla va caminando para Pedrero'...": Los de Abajo y el "superclásico" del apertura de 1995.

Hay mucha gente que recuerda el duelo que se llevó a cabo en Pedrero el día 14 de mayo de 1995. Claramente esa no fue la manifestación más violenta de la Barra brava en el estadio del Dictador, pero si puede ser considerada como una de la más simbólicas. ¿Por qué? A pesar de que la destrucción de esa ratonera afectó los lugares de siempre, hay dos cosas que caracterizaron la manifestación de Los de Abajo aquél día: la primera, mostrarle a Rogelio Delgado el descontento azul por su vil traición; y en segundo lugar, "cobrar" con lo que habían hecho las incoloras en el clausura del 94', donde sin mayores provocaciones destruyeron el lado norte del Nacional. Ahora, como veremos, al reconstruir aquel día se puede inferir que la Barra brava no tenía como principal intención romper el agujero de Pedrero, pero de que probablemente estaba en los planes, lo estaba. Ahora, haré una aclaración: esta es una reconstrucción de aquel día basada en la prensa de la época, particularmente en los diarios de mayor circulación, por lo que en el fondo se articulará un relato en base a esto. En caso de que existiese algún error: por favor díganlo.

Ese 14 de mayo todo apuntaba a un posible triunfo azul. Todo estaba dado para que el León ganara, principalmente porque llegaba como puntero invicto al hoyo de Pedreros con 13 puntos, mientras que la yanacona contaba solo con nueve. Además, la "U" venía de ser campeón del campeonato anterior, donde en el partido de vuelta de ese año el innombrable había abandonado el Nacional con una contundente derrota: 4-1, con dos goles del Matador. No sólo esto, sino que también el León ya llevaba cierta cantidad de años sin perder en el Monumental, por lo que todo apuntaba a que los azules se llevarían los tres puntos. Ese día domingo, las puertas del estadio se abrieron a las 12.00 hrs., para que a las 15.30 comenzara a rodar la pelota. Fueron 700 los carabineros que se encargaron de contener a ambas barras, que a pesar de los antecedentes por el partido anterior, llegaban tranquilamente a Pedrero, donde un par de detenciones antes del enfrentamiento alteraban en algo el plan establecido por las autoridades.

Como dijimos, el choque estaba programado para las 15.30 hrs., pero Eduardo Gamboa, árbitro del partido, lo retrasó 10 minutos debido a que los hinchas del León no sacaban los lienzos que estaban colgados en la reja. Algunos de estos tenían consignas como "CHILE 5 - CONTRERAS 0. ¡Justicia divina!", "Paraguayo traidor. Traicionaste al Bullanguero, por el vil dinero" haciendo mención a Rogelio Delgado, o también una bandera gigante con la yanacona que estaba puesta al revés, claramente como forma de burla al archirrival. Ahora, el partido fue para el olvido: el León caía 3-0, donde los contragolpes del equipo del Dictador fueron letales. Dos veces Espina y otra de Vergara finiquitarían el encuentro, que en su transcurso se mantuvo tranquilo, aunque quizás, fueron los mismos jugadores de Culo Roto los que habrían provocado a los, hasta ese momento, pacíficos hinchas azules que veían como el Bulla no podía revertir la situación futbolística.

El primer gol llegó a los 26 minutos del primer tiempo, y Espina lo grita hacia donde estaba la parcialidad azul. Probablemente, ahí comenzó todo. El tercer gol hecho por Vergara habría sido la chispa que provocó el incendio: a los 70' del partido, desde el sector sur del Monumental salta una bengala que tenía como objetivo hinchas del innombrable, provocando quemaduras en un hombre de 41 años que terminaría en la Posta Central. De ahí en adelante, solo serían enfrentamientos. Los de Abajo comienzan a destruir y prender fuego a los tablones de la tribuna Magallanes, a vista y paciencia de los mismos carabineros: es ahí donde estos actúan, ya que "Después del tercer gol de Colo Colo, los carabineros que resguardaban el sector sur debieron ingresar a las tribunas para 'calmar' los ánimos de los hinchas". Desde aquí parte el procedimiento de los antimotines, donde la finalidad era desalojar las graderías y evitar que las hinchadas rivales se encontraran afuera y dieran pie a un enfrentamiento entre ambas.

Este operativo fracasó, por lo menos parcialmente. Los de Abajo salieron del Monumental continuando los destrozos en la calle, donde habría intercambio de piedrazos con las damas de blanco, pero por poco tiempo. Esto pudo deberse a que el centro de los ataques bullangueros no sería tanto la porra rival, ya que "En las afueras del Estadio Monumental, carabineros debió utilizar carros lanzaagua y lanzagases para repeler a los numerosos hinchas que apedreaban vehículos y ocasionaban daños a la propiedad". El desahogo de los barras bravas del León se desencadeno contra carabineros, las casas, los automóviles y el estadio mismo, tanto dentro como fuera de este. Estos enfrentamientos y destrozos de Los de Abajo duraría aproximadamente una hora, para finalmente ser controlados por la fuerza pública y así normalizar el tránsito de Departamental y Vicuña Mackenna aproximadamente a las 18.40 horas. De esta forma termina el día, donde finalmente las autoridades no podrían controlar a la hinchada del León a pesar del plan que se había hecho para la ocasión, dándose actos violentos de todas formas.

El saldo del día no fue tan catastrófico como en otras ocasiones, pero de igual modo representa que con la brava no se juega: 4 millones de pesos en destrozos, que implica los tablones de la tribuna Magallanes, los baños que fueron destruidos por completo, así como también rejas que fueron arrancadas casi totalmente de su sitio o retorcidas ("vamo' a romper los baños y el alambrado..." dice la canción); finalmente serían detenidas 139 personas, por motivos de: ebriedad, desmanes y daños a la propiedad, donde 19 de estos pasaron a la justicia ordinaria al ser formalizados bajo la ley de violencia en los Estadios. A esto hay que sumar los 15 heridos que dejaron los enfrentamientos, que terminaron con uno de ellos en la Posta Central como dijimos anteriormente; y además, los daños a los autos y las casas que se encuentran en los alrededores del estadio mismo, en base al informe que hizo la Prefectura Oriente. Como vemos, los 50.000 espectadores que asistieron ese día - a pesar de que las cifras hablen de 36.000 - vieron como Los de Abajo cobraban por el clásico anterior: "Ojo por ojo..." dicen por ahí.

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domingo, 31 de marzo de 2013

El "Tanque" Carlos Campos



La verdad, algunos podrán decir: ¿por qué este weón hace la biografía del "Tanque" Campos siendo que la gracia del blog es mostrar "la otra historia"? Algo completamente legítimo si se lo pregunta alguno de nuestros lectores. Ahora, dicen que la excusa agrava la falta, pero esto lo hago simplemente porque creo que Carlos Campos es, sin lugar a dudas, el ídolo más grande de la institución, pero no se le reconoce ese cargo por vivir a la sombra de otros tremendos jugadores, tanto de su época como de hoy en día. No quiero criticar a Leonel, Salas o Rivarola, para nada, ya que ellos defendieron la azul con el alma y le dieron decenas de alegrías a los hinchas del León. El tema, es que si nos ponemos dogmáticos ninguno de ellos cumple con todo lo que tiene el "Tanque", que simplemente nació, vivió y murió con la "U" en el pecho. 

Carlos Héctor Campos Silva nace en Santiago, en el día de los enamorados del año 1937 (14 de febrero, porsiaca). Se forma en Universidad de Chile desde las inferiores, cuando los equipos formaban personas y no solamente futbolistas que les dieran créditos económicos. El "Tanque", que era llamado así por ser frío y certero frente al arco, debutó en el año 1956 para retirarse del León y del fútbol el año 1969, debido a una lesión en sus rodillas que no lo hacía jugar como él quería, y además a que en aquel año el técnico de la Universidad de Chile, Ulises Ramos, decide sacarlo de la titularidad. Ese fue el momento definitivo: a pesar de la gran cantidad de goles que hizo por la "U" - goleador histórico, nada más - nunca llenó las expectativas de los directores técnicos que dirigían al León (¿?), pero a pesar de eso siempre terminó jugando de titular siendo que llegaban jugadores para reemplazarlo.

La historia de su final fue simple: era tanto el amor a la camiseta del Bulla, que prefirió retirarse del fútbol antes de ocupar y defender otros colores. En una entrevista hecha por Carlos Carrasco se le pregunta por este hecho puntual, a lo que "El Tanque" responde: " Todo lo que tengo fue gracias a mi equipo y el mejor homenaje que podía hacerles en ese minuto era no jugar por ningún otro club. Siempre jugué con mucha pasión y mi ilusión siempre fue dejar un buen recuerdo. Todo lo que tengo se lo debo a la Universidad de Chile." Nótese ese pequeño detalle: él sentía que tenía que homenajear a la "U", él sentía que tenía que responderle a la institución y no al revés. 

Ahora, ¿no será un poco exagerado hablar así de Carlos Campos? Veamos los fríos números: el "Tanque" jugó 290 partidos por la Universidad de Chile, donde marcó 197 goles (sumando el campeonato nacional, Libertadores y Copa Chile), siendo de esta forma el máximo goleador en la historia del club. Es hasta hoy en día el máximo anotador en los "super-clásicos" contra el indio llorón, marcándoles la no despreciable suma de 16 goles (ojo, es él que mas goles ha hecho en super-clásicos, no sólo por la "U"), donde además de esto, es el máximo anotador en clásicos universitarios, con 14 goles. Ganó seis campeonatos con el León, en los años 59', 62', 64', 65', 67' y 69', donde también sería goleador del campeonato nacional en tres oportunidades: en los años 61', 62' y 66'. Esto lo plasmaría en la historia de la institución junto a su compañero de batallas Leonel Sánchez, donde entre ambos harían esa famosa frase que nos contaban los viejos: "centro de Leonel, gol de Campos", esto debido a que de todas las anotaciones que hizo el "Tanque", fue habilitado por Sánchez en 104 oportunidades.


Para terminar, como todos jugadores que tienen el honor de ser llamados "ídolos" de nuestra institución, el "Tanque" también tiene anécdotas que contar en los tiempos en que jugó por el club. Dejemos que él mismo lo cuente:  “Para poder casarme había que pedir autorización al equipo con dos o tres meses de anticipación. Con mi esposa programamos el matrimonio para el sábado 19 de enero, avisé en el equipo y en la Asociación Central de Fútbol, pero 15 días antes cambiaron la fecha de un partido y los dirigentes de la U me dijeron que tenía que cambiarla porque tenía que jugar sí o sí contra Colo Colo. Les dije que ya había enviado los partes y estábamos en los últimos preparativos, pero me dijeron que era imposible que no jugara el clásico. (...) Jugamos con un Estadio Nacional repleto y no solamente anoté tres goles, sino que nunca en mi vida la barra de un rival me había hecho recordar tanto a mi madre. Finalmente ganamos 6-3, me casé el 20 de enero y el día lunes apareció en la portada del diario Clarín una foto mía que decía 'Se casó el Tanque'".

Hoy en día el "Tanque" tiene 76 años, y mantiene un matrimonio de casi 50 años. Rodeado de hijos y nietos se dedica al fútbol formativo, para transmitirle a los jóvenes lo que él vivió como jugador, esto en una empresa privada ya que es un desilusionado de los equipos de fútbol profesional. Afortunadamente no pasa apuros económicos, y a pesar que de repente ha tenido algunos problemas de salud han sido pasajeros y sin grandes complicaciones. Se dedica a los asados con los amigos y a vivir tranquilo sin grandes aspiraciones para el futuro, pero ¿para qué? si ya lo hizo todo. Para terminar, cuando se le pregunta qué es para él la Universidad de Chile, responde:  “Es lo más importante de mi vida”. Gracias por todo, Don Carlos "El Tanque" Campos. 

viernes, 8 de marzo de 2013

Historia de la primera estrella. El campeonato nacional de 1940


La verdad, siempre que hacemos referencias a equipos históricos del León, nuestra memoria recuerda a los equipos del 96', del 94' y el Ballet Azul, principalmente. Todos estos equipos comparten el haberle dado miles de alegrías a los hinchas azules, debido a la entrega característica que demuestran nuestros jugadores desde los inicios del club, así como también su amor a la camiseta. Pero pocas veces recordamos al que nos dio nuestra primera alegría deportiva: el equipo campeón de 1940. Conocido por pocos, este fue el primer equipo del Bulla que se alzaría con una copa a nivel nacional, donde tendrían que pasar 19 años para poder volver a celebrar: aquella vez sería contra el Amargo en la final de 1959 (si quiere profundizar en aquella campaña, vea: "Cuando un 'Ballet' llegó para jugar fútbol. La campaña de 1959"), y ahí recién comenzaría la época más gloriosa de la institución. Pero lo que nos trae aquí es otra cosa, y es justamente hacer memoria de ese casi olvidado campeonato, ver en que condiciones se dio y recordar, como es la principal finalidad de este blog, a los jugadores que dieron aquella alegría, esto hace ya casi 73 años.

El campeonato nacional de primera división de Chile de 1940 comenzaba a mediados de mayo de ese año, esto debido a que previamente se había jugado el "Campeonato de apertura" que dio como campeón al indio pícaro, que derrotó en la final al León. Este campeonato era una especie de previa que se jugaba hace ya cinco años, mientras que el verdadero campeonato, el naccional, jugaba en el 40' su edición número ocho. Aquel año, participaban 10 equipos que buscaban como finalidad ser campeón del fútbol chileno, donde los participantes fueron: Universidad de Chile, Audax Italiano, Santiago National Juventus (nacido tras la fusión de los clubes Santiago National y Juventus ese mismo año), el yanacona, Green Cross, Magallanes, Santiago Morning, Badminton, Universidad Católica y la Unión Española (este sería el orden de los equipos en la tabla al finalizar el campeonato). El sistema era de dos ruedas de todos-contra-todos, donde el que ttuviera más puntos al finalizar las 18 fechas era el campeón.

La primera fecha, el León se enfrentó al indio pícaro en la cancha de Carabineros, donde cayó derrotado por 1 a 0. Posterior a esto, en Bulla no conocería derrotas durante las siguientes ocho fechas, donde se logró vencer a Badminton, Green Cross, Audax, Santiago Morning, Unión y Católica; mientras que por otro lado se empató tanto con Santiago National Juventus y el viejo y querido Magallanes. Es así como la "U" terminaría la primera rueda logrando seis victorias, dos empates y tan solo una derrota, haciendo una campaña en verdad notable hasta ese momento. La segunda rueda no sería tan imponente como la primera, por lo menos en lo que se relaciona a los partidos perdidos: nuevamente seriamos derrotados por el innombrable, esta vez por 3 a 1, mientras que las siguientes 4 fechas serían victorias para el León: contra Badminton, Audax, Santiago Morning y la Unón; la diferencia se da con el rival cruzado, ya que caeríamos antes las conventeras por 3 a 2, para posteriormente derrotar a Magallanes, caer con Green Cross y finalmente, en la última fecha, derrotar a Santiago National Juventus.

¿Cuales serían, finalmente, los "frios" números? La Universidad de Chile jugó 18 partidos, donde ganaría 12, empataría 2 y perdería 4, haciendo un total de 26 puntos (recordemos que en esta época los partidos ganados otorgaban solo 2 puntos); convertiría la no despreciable suma de 46 goles, mientras que recibiría 31, dandole así una diferencia de gol de +15 goles; todo esto en total, haría que en esta campaña el León obtuviera un porcentaje del 72,22% de los puntos. Como vemos, los números del Bulla son abrumadores, donde a pesar de esto se consiguieron solamente 3 puntos de diferencia con el más cercano perseguidor que fue el Audax Italiano. Ahora ¿quienes componían este plantel? Los jugadores que le dieron la primera estrella al León fueron: en portería el gran Eduardo Simian y Antonio Salamanca; en defensa Eduardo de Saa, Rafael Breñas, Manuel Matta y Francisco Las Heras; como volantes Oscar Sánchez, Luis Castro, Miguel Busquets, Antonio Valenzuela, Luis López y Jaime Riera; para finalmente actuar como delanteros Abanés Passalacqua, Victor Alonso, José Balbuena, Ulises Ramos, Antonio Rossi, Eduardo Holzaphel, Voltaire Carvajal, Julio Alliende y Raúl Davanzo; en la dirección técnica: Luis Tirado.

Extraído de http://www.chuncho.com
Como otro dato que se puede agregar a todo lo anterior está que el goleador del León fue su delantero Victor Alonso, que además sería el máximo artillero del campeonato con 20 goles en 17 partidos, o sea, mas de un gol por encuentro. Esta fue la campaña y el plantel que nos dieron nuestra primera estrella, la primera de tantas donde junto con el "Cañon" Alonso estaría la importante figura del "Pulpo" Simian. Esta es la historia de nuestro primer campeonato, de aquel equipo que en ese entonces era solamente uno mas de los tantos que habían en Chile, pero que con el pasar del tiempo se convertiría en lo que es hoy: un grande, un respetado no sólo a nivel nacional, sino que también a nivel continental. Vale la pena recordar como empezó todo.

miércoles, 20 de febrero de 2013

El sueño (o mejor dicho “pesadilla”) del estadio propio.

El estadio de la Universidad de Chile ha sido un sueño desde los mismos inicios de nuestra institución. Lamentablemente, dentro de este sueño que no ha podido concretarse existen factores que son transversales a todos los intentos de nuestro club por la casa propia: por un lado está el contexto, donde siempre que se ha querido construir el estadio ocurre algún hecho que no lo permite; por el otro: las malas directivas, que se han farreado este sueño de los hinchas de la Gloriosa. Ahora, es importante tener en cuenta que intentos ha habido muchos – seis hasta antes de que llegara Azul-Azul – y bastante concretos en algunas oportunidades, pero lamentablemente no se han concretado por lo dicho anteriormente. Estos intentos tenemos que tenerlos claros por algo simple: la nueva concesionaria nos dijo que el 2014 estaría nuestro estadio y ya lo dan por algo indefinido. Ahora, ¿esto es algo nuevo dentro de las directivas que han regido a nuestra amada Universidad de Chile? Eso es lo que veremos ahora, a través de los intentos anteriores por hacerle un estadio al León.

Extraído de www.lacuarta.cl
El primer intento por la Universidad de Chile por tener su estadio propio sería en el año 1942. Hacían ya dos años que la “U” había ganado su primer campeonato y se era necesario un lugar donde ejercer la localía. El estadio se construiría en la Quinta Normal, pero al igual que como el proyecto que vendría en el año 1946 (en la población Juan Antonio Ríos), no se concretaría nada. Un tercer proyecto en esa década, y que contaba ya con un respaldo más serio para su concreción, se daría dos años después del último, en el año 1948. Este proyecto sería llevado a cabo por una sociedad anónima (no son de estos días no más) llamada “Sociedad Anónima Deportiva Universidad de Chile”, donde la idea era que con la compra de acciones se buscara recaudar el dinero necesario para la construcción, acciones que costaron $1000. Este fue el primer proyecto serio, que fue llevado a cabo por el rector de la Universidad de Chile y que contaba, además, con el apoyo del presidente de la época: Gabriel González Videla. El intento finalmente fracasaría por no recaudarse el dinero necesario por la venta de acciones. Ahora, como anécdota, no está demás decir que se ubicaría en la actual comuna de la Granja (en ese entonces fundo “La Castrina”) y que tendría el triste y amargo nombre de “Estadio Monumental Universidad de Chile”.

Extraído de "Demolición de la Villa
San Luis en Las Condes". Aporte enviado por una lectora 
Hasta aquí, estos tres intentos que se dieron en la década de los 40’ no fructificaron principalmente porque no existían los medios para concretar algo tan grande como es un estadio, más que por los malos manejos de las directivas que trataron de llevar a cabo este tremendo proyecto. Desde ahí, tendrían que pasar 23 años para que se concretara otro proyecto de estadio para el León. Este se consiguió el año 1971, donde el, en ese entonces, presidente del club Emilio Torrealba, logró que la Cormu (Corporación de Mejoramiento Urbano) “… le permutara unos terrenos que tenía la casa de estudios en el aeródromo La Castrina, en La Granja, por seis hectáreas del fundo San Luis, en Las Condes, lugar que hoy es conocido como Parque Araucano”. Este sería el proyecto de estadio que más se acercó a realizarse: la capacidad era de 15.000 personas y además, en acuerdo entre la Unidad Popular (UP) y el club, el estadio no solamente sería un recinto deportivo: “El plan no sólo incluía un estadio para el club (…) Contemplaba, además, la construcción de viviendas sociales para 50 mil personas, centros cívicos y comerciales”.

Era un proyecto tremendo. No solamente el León tendría su ansiada casa, sino que además se harían viviendas sociales donde se utilizaría el recinto deportivo para hacer escuelas de fútbol gratuitas para los niños de la que sería llamada “Villa San Luis”. Ahora ¿qué pasó con este proyecto que contaba con una dirigencia organizada, financiamiento y el apoyo del gobierno? Una historia conocida por todos: el 11 de septiembre de 1973. Este plan tenía incluso fecha de inicios de obra, que serían paradójicamente en el mes donde fue el golpe militar. Algunos ingenuos plantean que el proyecto no se concretó por las dificultades de acceso y otro tipo de cosas relacionadas con la construcción misma del recinto, pero como se pudo ver con posterioridad en base a los manejos de las directivas de la Corfuch eso no sería más que una mala justificación. El mayor proyecto de la “U” para tener su estadio, el más avanzado, fue eliminado por los militares y sus ansias de sacar al yanacona de la crisis y utilizarlo como forma de distraer la atención.

Extraído de www.estadiodelau.cl
Posterior a esto, el sueño del estadio trataría de ser realizado por una nueva directiva, la de la Corfuch bajo la presidencia de Rolando Molina. En otro artículo dentro de este mismo blog hemos visto más en detalle los malos manejos del primer presidente de esta nueva forma de dirigir al León (ver “La Corfuch, parte I: la edad oscura. 1978-1989”), pero aparte de la desaparición de dinero y los malos manejos económicos, la historia del “Estadio Mecano” es una de las más vergonzosas de todas. A grandes rasgos, Molina trajo desde Brasil aquel estadio, donde se contaba ya con un terreno, por lo que se podría pensar que estaba todo prácticamente listo para que por fin el León tuviera su estadio propio, pero había un problema: “Se compró la estructura, se consiguió un terreno, pero no había dinero para pagar el impuesto de internación”. Grave error del señor Molina, ya que dio por hecho que para el pago del impuesto de internación recibiría apoyo de las autoridades, pero lamentablemente “… la dictadura había elegido al archirrival para invertir en popularidad, salvándolo de la quiebra y poniendo las pantallas de TVN a su disposición para atraer donaciones en vivo y en directo”. Lamentablemente para Molina las fichas de la Tiranía estaban puestas en otro equipo, en el “archirrival”, por lo que esperar una ayuda desde ahí era demasiado ingenuo.

¿Qué pasó entonces con este estadio para 25.000 personas que seguía varado en el norte sin poder entrar? Se buscaron otros medios para recaudar el dinero: ejemplo de esto es la Inmobiliaria Deportiva Andrés Bello S.A. que, a través de distintos medios para recaudar fondos (campañas, rifas de todo tipo, premios, asientos en el estadio, etc.), buscó conseguir internar finalmente aquel estadio. Para el dolor de Molina (y de todos los hinchas del León, hay que decirlo) el dólar en Chile se dispara y el país entero se declara en quiebra, por lo que se quiebra así también este intento por lograr la casa propia. Finalmente, después de este vergonzoso acto de la primera directiva de la Corfuch, una de las últimas, la de René Orozco, intentaría construir un estadio en lo que era la famosa “Ciudad Azul”. No es necesario, a modo de opinión personal, recordar lo que pasó con ese proyecto, que lamentablemente sigue fresco en la memoria de todos. La Ciudad Azul no quedó plasmada más que en folletos que repartía la Corfuch a los socios (entre los que se encontraba quién escribe esto).


La "Ciudad Azul", el mejor chiste de René Orozco
¿Qué pasa entonces con nuestro estadio? Como vimos, los dos proyectos más concretos se tuvieron que enfrentar a una mezcla de cosas: primero, el contexto que no permitió que se concretaran ninguno de los dos (la dictadura militar); mientras que por otro lado, también se podría incluir la falta de financiamiento, llevada a cabo por directivas que no eran capaces de concretar proyectos de tanta envergadura. Ahora, hoy en día contamos con dirigentes que han llegado a ser premiados por sus buenos manejos, donde es pública la cantidad de dinero con que se cuenta para hacer el estadio: en base a esto, solo podría limitarnos el contexto, un contexto que ya no existe por lo que tampoco sería una excusa por parte de nuestros dirigentes para no concretar el proyecto. Entonces ¿qué? No hay justificación ahora, Azul-Azul no tiene excusas para no cumplir lo que prometió: la casa del León.